Cuando desperté, estaba atardeciendo. Todos se reunían de nuevo en la palapa para comenzar con los preparativos de la cena. Llevamos todo lo necesario para hacer una carne asada.

Nuestro asador de último modelo consistía en un bowl de acero inoxidable de unos 20cm de profundidad por 30cm de diámetro aproximadamente, con una parrilla sobrepuesta. Sobra decir que fue más que suficiente para los 8 adultos y 2 niños.  El único problema eran los insectos atraídos por la luz. 

Pequeños insectos comenzaron a acercarse al oscurecer, atraídos por la luz de nuestras lámparas. Al principio eran unos cuantos, pero cuanto más pasaba el tiempo, eran más y más al punto de volverse molesto, pero, nuestro amigo aventurero, tenía el truco perfecto para alejarlos: puso un poco de agua en un bowl que coloco justo al lado de la lampara, de esta forma los insectos al acercarse caían en el bowl con agua, alejándose de nosotros. Eso nos ayudó a pasar la cena y el resto de la noche sin pequeños visitantes molestos.

Al terminar la cena, el cielo nocturno estaba totalmente despejado y hermoso, la constelación de escorpio se podía apreciar totalmente. Pasamos un par de horas contemplando el cielo, contando historias y riendo divertidos. Sobre todo, cuando un insecto grande aterrizo en mi pierna y di un grito de horror (¡odio los insectos!).

Con la caminata a la playa yo había terminado muy cansada, así que fuí a dormir temprano. La casa de campaña era algo pequeña para mi novio y yo, además del calor que hacía así que tuvimos que dormir sin cerrar la entrada de la tienda. Me quede dormida casi inmediatamente.